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Martina Anderson. Sinn Féin MEP

El Sinn Féin considera que el Parlamento Europeo es un frente de lucha más

2019-04-01

El Parlamento europeo es la prolongación de nuestra lucha en Irlanda y una plataforma para plantear cuestiones políticas clave y de relevancia para Irlanda y nuestros aliados internacionales. Por lo tanto, Sinn Féin se involucra de manera crítica con la Unión Europea. Esto equivale a apoyar, respaldar y promover aquello que es bueno para el interés de Irlanda y oponerse a lo que no lo es.

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El motivo por el cual el Brexit es un problema para Irlanda es debido a la ocupación británica del noreste de nuestro país.


Esa posición es precisamente la que nos llevó a hacer la campaña contra el Brexit. Lo hicimos para proteger los intereses de los irlandeses, no por amor al "Proyecto Europeo" en su forma actual.

En ningún momento vamos a tolerar que se refuerce la división o una mayor separación entre las dos partes de nuestra isla. No se equivoquen, el Brexit será un desastre para Irlanda. No hay buen Brexit para Irlanda.

La gente del norte de Irlanda nos apoyó y el 56% de ellos votó para permanecer en la Unión Europea. Ahora estamos siendo arrastrados fuera de la UE en contra de nuestra voluntad democráticamente expresada. Somos una pequeña isla parcialmente ocupada en la periferia de Europa. El Brexit hará que la frontera británica impuesta en nuestra isla se fortalezca.

Desde el histórico Acuerdo de Viernes Santo, muchos aspectos de esa frontera han sido eliminados o diluidos. Para los republicanos irlandeses, cualquier frontera en nuestra isla es absolutamente inaceptable en cualquiera de sus formas, la idea de reforzar la división existente es absolutamente rechazable.

La difícil tarea de conseguir la paz depende de la libertad de los irlandeses para vivir, trabajar y estudiar a lo largo y ancho de la isla-un principio fundamental para reconocer nuestra identidad como irlandeses. El Acuerdo del Viernes Santo establece que las personas en el norte de Irlanda tienen el derecho a sentirse identificados como irlandeses, británicos o ambos.

Nuestra isla ya opera como una unidad en varios temas. Tenemos un mercado de energía completamente irlandés, tenemos áreas de cooperación legalmente definidas que cubren todo, desde el turismo hasta los estándares alimentarios, nuestras comunidades se extienden a lo largo de la frontera, miles de trabajador@s la cruzan a diario, altos porcentajes de ganado y alimentos se intercambian entre el norte y el sur. Los estudiantes se benefician de las mismas condiciones independientemente del lugar donde estudien.
El norte también es beneficiario de fondos de la Unión Europea. Entre los fondos europeos agrícolas, PEACE, Interreg y otras fuentes de financiación, el norte recibe miles de millones anuales.


Sinn Féin continuará luchando para proteger todo esto, sin importar el tipo de Brexit que nos imponga el Reino Unido.
El motivo por el cual el Brexit es un problema para Irlanda es debido a la ocupación británica del noreste de nuestro país. Debido a la división territorial, una decisión tomada en Gran Bretaña, repercutiría negativamente a Irlanda. Tan obvio es el problema de la división territorial, que el 100% de la población en el norte de Irlanda votó a favor de permanecer en la UE, y ni siquiera eso fue suficiente para alterar el resultado general.


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Es de interés común que las decisiones se tomen lo más cerca posible de aquellos a quienes afectan.


Irlanda no fue tenida en cuenta durante la campaña británica. No les importa Irlanda y nunca les ha importado.

Por último, la única solución al Brexit y a todos los demás problemas surgidos a raíz de la ocupación británica, es la reunificación de Irlanda y la creación de una República irlandesa democrática y socialista.

Ese es el objetivo principal del Sinn Féin y exigimos un referéndum sobre la unidad de Irlanda. El Brexit brindó al stablishment político europeo la oportunidad de ser autocrítica y autoconsciente. Una cantidad considerable-la mayoría- de votos a favor del Brexit eran votos de extrema derecha, xenófobos, insulares y opuestos a los derechos humanos internacionales.
Sin embargo, una parte de los votantes en favor del Brexit, fueron personas de mentalidad progresiva, alarmadas por la trayectoria actual de la Unión Europea y preocupadas por su futuro en ella.


Los progresistas Europeos deberían de estar preocupados por determinados aspectos de la política europea.

Este grupo de ciudadanos padeció las consecuencias de las políticas de austeridad que emanaban de sus capitales y Bruselas.

Se rebelan ante la permanencia de la austeridad en la estructura económica fallida de la UE y la zona euro.

Reconocen la agenda neoliberal de la Comisión, aparentemente imperturbable, y los obstáculos que presentarían a una agenda de propiedad pública iniciada por cualquier estado miembro.

Vieron horrorizados el waterboarding financiero de Grecia.

Ven la toma de poder por parte de la Unión Europea, especialmente la Comisión, como una fuente inevitable de problemas en el futuro, especialmente a lo que a militarización se refiere.

Y ven como día tras día cuestiones de índole humanitaria se ven abandonadas por la Unión Europea en relación con la crisis de refugiados en las costas europeas.

El resultado del Brexit generó una onda expansiva a través del establishment europeo, y estos, como una bestia herida, se retiraron a una cueva de introversión.

En lugar de aceptar, o incluso contemplar, que la política de la UE contribuyó al resultado del referéndum y la desilusión masiva en toda Europa, el establishment político de la UE parece decidido a seguir adelante con más de lo mismo.

Durante los recientes debates del "Futuro de Europa", una iniciativa puesta en marcha por el Parlamento Europeo, hemos visto a líderes europeos proclamando al unísono su visión sobre el futuro de la Unión Europea.

Un número alarmante de miembros parece decidido a centralizar aún más la política europea y algunos continúan abogando abiertamente por la creación de un "verdadero" ejército de la UE.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, han sido los impulsores de tal iniciativa.

Considero que no es una coincidencia el hecho de que en sus dos países respectivos, casi 17 millones de personas votaron a la extrema derecha en 2017.

La militarización de la UE no solo es peligrosa, también es paradójica. A los federalistas europeos les encanta citar el éxito que ha tenido la UE como proyecto de paz. Las mismas personas no ven ninguna contradicción en abogar por este gran proyecto de paz para invertir miles de millones de euros en armamento, munición y desarrollo de tecnología militar.

Las nuevas partidas de gastos propuestas van incluso más allá que las del PESCO y el Mecanismo de Atena que ya de por sí son inaceptables. El Fondo Europeo de Defensa representa la libre militarización de la unión europea.

Más siniestra aún que la libre militarización, es la agenda aterradora de los que buscan manipular programas intergubernamentales existentes, como el Fondo para la Paz, y crear un financiamiento centralizado compartido para el mismo.

Irlanda es un país neutral y orgulloso de sí mismo que participa en operaciones para restablecer la paz sólo cuando se cumplen ciertos criterios estrictos. Nuestra posición internacional es elevada y la reputación de nuestro ejército de defensa, como fuerzas pacificadoras las ha protegido en algunas misiones altamente peligrosas en el extranjero.

Sin embargo, los sucesivos gobiernos irlandeses han eliminado nuestra neutralidad. En los últimos tiempos, unirse a PESCO y participar en la Operación Sofía, ha supuesto el alejamiento de esa neutralidad que históricamente a tenido el estado.

La Unión Europea debe respetar la neutralidad de los estados miembros y dar la posibilidad de poder participar o no en Políticas de Defensa y Seguridad Comunes.

El debate actual sobre el marco financiero plurianual continúa. La UE, como siempre, tiene la oportunidad de aceptar lo que la hace viable, aunque no soy particularmente optimista.

La mejora de las contribuciones de los Estados miembros no es una opción. Cada nación debe contribuir lo que pueda, pero recuerde que cada euro de contribución al presupuesto de la UE es un euro que sale del bolsillo de un posible ministro de finanzas nacional.

Tampoco debería considerarse una opción el recorte del gasto en iniciativas progresivas o sociales.

En cambio, el presupuesto de la Unión Europea debería permanecer como está, y los gastos planificados para uso militar o para el fortalecimiento de Europa, deberían reasignarse a fondos sociales básicos.

El presupuesto de la PAC debe mantenerse, o incrementarse. Los fondos de cohesión deben estar protegidos

Sinn Féin apoya la creación de una nueva Irlanda, dentro de una nueva Europa.

Europa debería preocuparse por avanzar en las causas por las cuales las naciones necesitan colaborar para resolverlas.

Los derechos de los trabajadores y trabajadoras, las protecciones ambientales, la justicia social, el comercio ético, la democracia económica y la justicia fiscal son áreas en las que la cooperación no solo es una necesidad, sino que es algo imprescindible.

La colaboración en estos campos obtendrá resultados en favor del interés del continente y de la Unión Europea.

Por contra, algo que no beneficia a Europa o a sus Estados miembros es la sed aparentemente insaciable de poderes y responsabilidades adicionales que extraídas de las naciones son transferidas la Unión Europea.

Es de interés común que las decisiones se tomen lo más cerca posible de aquellos a quienes afectan.

Los más indicados para resolver los problemas a los que se enfrenta Irlanda, son representantes elegidos con responsabilidades por y para Irlanda.

El principio de subsidiaridad es sagrado.

La evolución de la Comisión Europea como Ejecutivo de facto de la Unión Europea es peligrosa. La Comisión no es elegida y carece por completo de mecanismos de responsabilidad significativos.

Además, como única fuente de iniciativa legislativa, la Comisión ejerce el mayor poder en el proceso de toma de decisión.

Para el Sinn Féin, la solidaridad internacional es importante. El Parlamento Europeo nos brinda la oportunidad de plantear y promover las causas de nuestros camaradas internacionales.

Hemos denunciado al establishment europeo por su silencio e inacción en Palestina y hemos apoyado a nuestros amigos en Kurdistán, Cuba, Sudáfrica y otros lugares.

Una Europa genuinamente social es una que está cerca de sus ciudadanos, completamente transparente y actúa en favor de sus intereses.

Eso incluye respetar el principio fundamental del derecho de autodeterminación nacional.

Las instituciones de la Unión Europea nos han ocultado información en relación con las recientes desagradables actuaciones del estado español en relación con Cataluña y el País Vasco.

El hecho de que los presos políticos agonicen en cárceles de los Estados miembros europeos debería ser una causa de vergüenza colectiva.

Esto crea un precedente alarmante, particularmente a medida que Irlanda avanza y se prepara para un cambio constitucional propio.

La Unión Europea debería promover el diálogo entre los líderes de Cataluña y Madrid.

Asimismo, la UE debería desempeñar un papel activo en el apoyo a las iniciativas recientes que promueven la paz en el País Vasco.

Sólo aquellos que no son libres pueden saber qué es la libertad.


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